La delantera sucreña María Baldovino (7) aguarda su oportunidad frente al desafiante reto de Nigeria.
El silbato final desató un abrazo colectivo que resonó desde territorio polaco hasta el Caribe colombiano. La Selección Colombia Sub-20 superó un examen de altísima exigencia táctica ante la escuadra anfitriona, sellando con solvencia su tiquete a los cuartos de final del Mundial.
El trámite del compromiso demandó cabeza fría y rigor defensivo. Polonia intentó imponer la fuerza de su localía, pero el bloque tricolor respondió con serenidad en la zaga y un manejo criterioso de los tiempos.
Cuando el tiempo reglamentario agonizaba, una incursión punzante por el costado izquierdo provocó el desvío decisivo que decretó la clasificación cafetera.
En el banquillo vivió el encuentro María Alejandra Baldovino (7), atenta a cada indicación del cuerpo técnico. La atacante corozalera ha demostrado que su presencia en el plantel responde al talento y a la disciplina construida desde las bases del fútbol de Sucre.
Camino orbital
El camino orbital de la atacante costeña comenzó en la primera fase del certamen. Durante el debut victorioso tres por uno frente a Costa Rica el 7 de septiembre, Baldovino saltó al césped en los instantes finales para darle manejo al resultado y desgastar a la zaga rival.
Días después, el 13 de septiembre, la delantera volvió a sumar minutos en un escenario adverso. Frente a la potencia de Corea del Norte, ingresó a los 18 minutos del segundo tiempo para disputar cerca de media hora de juego, aportando movilidad en ataque durante la caída cero por tres ante las asiáticas.
Aunque permaneció en la reserva en los empates sin goles ante Portugal y en la reciente alegría frente a Polonia, la joven ariete se mantiene como una alternativa de frescura y potencia para la recta decisiva de la competición.
Ahora la mirada se posa sobre Nigeria, un rival de enorme despliegue físico y transiciones letales. Para la atacante sucreña, la opción de retornar al terreno de juego aparece como un recurso valioso en un duelo de eliminación directa que exigirá variantes en el frente ofensivo.
El elenco patrio avanza con la convicción intacta entre las ocho mejores selecciones del planeta. La ilusión de alcanzar las semifinales demanda la entrega de cada jugadora, y en esa baraja de posibilidades, el carácter del Caribe permanece listo para responder al llamado de la camiseta nacional.
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