El quinteto mariscal venció a Real Catatumbo y sumó su primera victoria en la Liga de Microfútbol.
La urgencia de una victoria pesaba como una loza, pero en el parqué del coliseo de Ocaña se transformó en temple.
Tras dos tropiezos consecutivos en el arranque del campeonato —frente a Kaporos del Sinú en Montería y ante Medellín Samaniego en Sincelejo—, la escuadra mariscal saltó a la cancha con la certeza de que no existía mañana.
La noche de este miércoles exigía temple, paciencia y precisión frente a un rival descansado como Real Catatumbo. El resultado premió el carácter del visitante: un vibrante 5-4 que devolvió la calma al proceso.
Desde el pitazo inicial, el planteamiento dirigido por Enrique Rodríguez y Fredy Siado priorizó el orden en los repliegues para evitar los castigos en transición que costaron caro en las jornadas anteriores.
Con la solidez defensiva como premisa, el ataque empezó a fluir con mayor convicción. Julián González asumió el liderazgo ofensivo al firmar un doblete decisivo, secundado por las anotaciones de Salcedo Hoyos, José Silgado y el aporte clave del pívot Jeiner Galindo, quien capitalizó su potencia en el área rival.
El desarrollo del encuentro obligó al conjunto visitante a gestionar los momentos de máxima presión local.
Real Catatumbo empujó apoyado en su ritmo fresco, pero la capacidad de respuesta del cuadro de Sincelejo marcó la diferencia en los minutos definitivos.
Cada anotación sirvió para afianzar la confianza de una plantilla renovada que necesitaba respaldar su funcionamiento con un marcador favorable.
Este resultado en Norte de Santander rompe el mal arranque y le otorga a Sucreños FSC un respiro fundamental dentro de la tabla de posiciones.
Más allá de los dos puntos obtenidos fuera de casa, el grupo demostró capacidad de reacción y madurez táctica para resolver un compromiso complejo en cancha ajena.
La mirada está puesta ahora en el reencuentro con su afición. El próximo sábado 5 de septiembre, el polideportivo de la Universidad de Sucre recibirá el choque ante Real Valledupar.
El triunfo en Ocaña funciona como el punto de quiebre esperado para encarar la consolidación del equipo ante su gente.
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