Tras una exhibición en solitario camino a la cima del Monte Livata, Lorenzo Mark Finn conquistó la Maglia Rosa
Lorenzo Mark Finn conquistó la Maglia Rosa en una jornada que transformó el Giro Next Gen y confirmó que el campeón del mundo también sabe reinar en las grandes montañas.
La sexta etapa amaneció con el Monte Livata esperando a los corredores. La carretera ascendía hacia la Cima Coppi de esta edición. Allí, donde el aire pesa más y las piernas empiezan a negociar con el sufrimiento, el italiano decidió escribir su propia historia.
El líder de la carrera, Matisse Van Kerckhove, parecía tener el control. Vestía de rosa y defendía una ventaja construida durante varios días. Sin embargo, la montaña rara vez respeta los pronósticos.
Finn comenzó a mover las piezas en las rampas decisivas. Primero lanzó una aceleración. Luego llegó una segunda. El grupo de favoritos se rompió. Algunos resistieron unos metros. Otros cedieron de inmediato. Entre ellos apareció el propio Van Kerckhove, que perdió contacto cuando aún restaban 12 kilómetros para la meta.
La carrera cambió de dueño antes de que el reloj pudiera advertirlo.
A 10,5 kilómetros de la llegada, el bicampeón mundial lanzó el golpe definitivo. Delante rodaba en solitario su compañero de equipo Gustave Blanc. Finn lo alcanzó con facilidad. Compartieron la carretera durante unos instantes. Después, el campeón aceleró otra vez y continuó solo hacia la cima.
Nadie pudo seguirlo.
Cada curva aumentó la diferencia. Cada kilómetro fortaleció su candidatura al liderato. Mientras sus rivales luchaban por limitar pérdidas, Finn construía una victoria que parecía crecer al mismo ritmo que la montaña.
La meta confirmó lo que ya anunciaba la carretera. Lorenzo Mark Finn conquistó la Maglia Rosa y también la etapa, consiguiendo su primer triunfo parcial en la Corsa Rosa juvenil.
Detrás del vencedor aparecieron dos nombres sudamericanos. Pablo Mateo Ramírez cruzó la línea de llegada en la segunda posición. Henrique Bravo Ribeiro completó el podio. Ambos cedieron 52 segundos ante un rival que rodó en otra dimensión durante el ascenso final.
Los franceses Gustave Blanc y Remi Arsac ocuparon la cuarta y quinta casilla a 1 minuto y 42 segundos. Mucho más atrás llegó Van Kerckhove. El belga terminó en el puesto 22, a 3 minutos y 59 segundos, una diferencia que le costó el liderato general.
La montaña no solo repartió tiempos. También cambió jerarquías.
Al caer la tarde sobre el Monte Livata, el maillot arcoíris seguía brillando. Pero ahora compartía protagonismo con otro símbolo. Lorenzo Mark Finn conquistó la Maglia Rosa y dejó claro que el Giro Next Gen tiene un nuevo patrón en la carretera.
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