La Villa Olímpica de Sucre comienza a levantarse como el escenario donde el deporte del departamento dejará de soñar con el futuro para empezar a construirlo.
Durante décadas, el deporte sucreño aprendió a competir con una desventaja silenciosa. Sus campeones nacían del talento y la disciplina.
Muchos tuvieron que buscar lejos los escenarios que su tierra no podía ofrecerles, pero una piedra fue colocada sobre la tierra cálida de la entrada de Tolú, prometiendo cambiar esa historia.
Y no fue una simple colocación de una piedra, sino el inicio de una obra: la Villa Olímpica de Sucre,
El escenario múltiple, espera convertirse en el legado que acompañe a los atletas mucho después de que se apaguen las luces de los Juegos Nacionales y Paranacionales 2027.
Sobre un terreno de diez hectáreas, ubicado estratégicamente entre Tolú, Sincelejo y los Montes de María, se levantará el complejo deportivo más importante construido en la historia de Sucre.
Allí nacerán nuevos espacios para el alto rendimiento y también nuevas oportunidades para cientos de deportistas, según expresó la gobernadora Lucy García Montes.
La primera etapa contempla un moderno Coliseo de Combate, destinado al boxeo, taekwondo, karate, judo y lucha, con una inversión superior a los 63.800 millones de pesos.
Después llegará el Coliseo de Pelotas, escenario para disciplinas como voleibol, baloncesto, fútbol sala y microfútbol, respaldado con otros 28.000 millones de pesos.
«La Villa Olímpica de Sucre es una apuesta de futuro y una herramienta para transformar vidas a través del deporte», expresó García.
La iniciativa hace parte de una estrategia que busca consolidar al departamento como referente del alto rendimiento, para muchos es un sueño, pero hay sueños que se convierten en realidad.
Tres excampeones mundiales
La imagen más simbólica de la jornada de ayer con la colocación de la primera piedra, la protagonizaron Antonio Cervantes «Kid Pambelé», Miguel «Máscara» Maturana y Rodolfo Blanco.

Los tres campeones mundiales contemplaron el lugar que ellos nunca tuvieron para entrenar cuando comenzaron sus carreras. Su presencia unió el pasado glorioso con el futuro que empieza.
Dentro de algunos años, miles de atletas llegarán a competir en estos escenarios. Pocos recordarán el ruido de las máquinas o la primera piedra.
Lo que posiblemente permanecerá será el legado de un departamento que decidió dejar de pedir escenarios prestados para empezar a escribir su propia historia.
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